¿Quieres saber más?

Antes de entrar de cabeza en el proceso, esto te lo pedimos muy muy por favor. Hazte las siguientes preguntas:

¿Por qué quieres/puedes adoptar ahora? ¿Es una decisión que podrá mantenerse en el tiempo? Un perro o un gato pueden durar hasta 20 años. Los que han pasado largas estancias en refugios, perreras o protectoras lógicamente no tienen una esperanza de vida tan larga pero el bienestar en un hogar sin duda contribuye a dar vida a los años que les quedan.

¿Todas las personas con las que convives están de acuerdo? ¿Tienes un estilo de vida estable?

A los perros y a los gatos les encanta dormir. Básicamente es lo que más hacen y más los que están acostumbrados a pasar la totalidad o la casi totalidad de su tiempo en jaulas. La edad y alguna molestia física también hacen que sean muy tranquilos. Eso no quita que no necesiten pasear, mimos, tiempo compartido y en algún momento atención extra. Si tu ritmo de vida te impide dormir todas las noches en casa, combinarte el trabajo y la vida social cómodamente con el animal que te está esperando igual debes espera a más adelante. O contar con una familia consanguínea o emocional con la que compartir el cuidado del nuevo miembro. Para un perro o un gato estar en una casa con alguien que no lo quiere, lo ignora o le tiene miedo es una tortura. Son seres principalmente afectivos. Todo adoptante tiene que prever el acuerdo con una persona afín para que se ocupe de nuestro perro o gato en caso de ausentarnos por trabajo, salud o vacaciones. Como alternativa visitar residencias caninas apropiadas o páginas con dog y cat sitters garantizados.

¿Tienes recursos económicos suficientes para afrontar posibles gastos?

Lo bueno de adoptar un perro adulto es que raramente provoca los accidentes en el hogar de un cachorro no suelen destrozarse sofás, ni mandos de la tele, ni zapatillas ni el variado elenco de efectos mobiliarios que hacen aún más rico al señor Ikea. Pero sí que hay que tener un remanente para atender necesidades especiales como suplementos condroprotectores (para las articulaciones), un pienso de calidad, visitas veterinarias cuando surjan duda sobre su salud. Aquello que decían antes de que se conformen con un techo y restos de comida ya no vale. Por norma los perros y gatos que han pasado por perreras, refugios y protectoras han seguido un protocolo de entrad y salida que garantiza vacunación, desparasitación esterilización e implante del microchip que siempre tienen que estar actualizado para localizar al propietario en caso de extravío o robo. Los gastos de adopción suelen cubrir solo parcialmente los expendios de la atención veterinaria provista al animal. En ningún caso se trata de una compra, es una colaboración, simbólica si comparas con las cordilleras de amor que vais a compartir (decir montañas se queda corto).

¿En tu piso, finca o comunidad pueden tenerse animales?

No han sido pocos los casos que por culpa de la crisis y la escasez de pisos disponibles muchas personas han tenido que renunciar a su compañero. Cambios de domicilio en los que uno era propietario a otro en el que es inquilino implica un giro en las condiciones y algunos dueños de casas, fincas o pisos prohíben la convivencia con perros o gatos. Algunos prohíben usar el ascensor por ejemplo. A muchos nos parece absurdo pero eso no priva de que estén en su derecho y debes estar muy seguro de que no va a pasar. No debes tener que encontrarte en la tesitura de amigo o techo.

¿Eres una persona responsable? ¿Acabas lo que empiezas?

Lo que más queremos en el mundo es encontrar familias (pueden ser de una sola persona hasta 100) que crezcan con las posibilidades afectivas que ofrecen perros especiales. Es muy importante el corazón para estas cosas pero también la cabeza y los pies. Hay que conocerse bien, saber si uno puede estar a la altura de dar lo mejor a un ser que se lo merece. El aparente sacrifico que significa en ocasiones renunciar al algo por atender bien al perro o gato dependientes para la mayoría de personas compensa. De hecho, la mayoría de personas que adoptan repiten y más si las dificultades han forzado tener un vínculo más estrecho. Muy pocas de las personas que han comprado repiten comprar.

¿Sabes que para adoptar un perro calificado de PPP tienes que tener una licencia, tanto tú como propietario/a como las personas que vayan a pasearlo?

La obtención de la licencia es un trámite impuesto desde la administración central en 1999. La competencia la tienen los ayuntamientos y son una serie de medidas que tratan de evitar que los perros caigan en malas manos. Para sacarse la licencia contacta con el ayuntamiento donde residirías con tu perro. Debes tener un certificado de antecedentes penales, un certificado médico que evidencie tu capacidad física y emocional, un seguro de responsabilidad civil que cubra los posibles daños que pueda causar tu perro (de hecho esto deberían tenerlo todos los propietarios) y finalmente el registro censal del perro. A cambio de estos trámites se te entregará una documentación que debes llevar encima cuando camines con tu compañero peludo. No es habitual que sea requerido pero no llevarlo significa muchas veces una multa elevada.

La última pregunta y trascendental no te preguntes lo que puede hacer tu gato o tu perro: por ti por que no eres capaz de imaginarlo. Pregúntate que puedes hacer tu por ese gato o ese perro que está cansado de esperar a que te decidas a darle un hogar